FOTO REAL 1"Mi hijo de 9 años vivía pegado a la tablet y ya no sabía qué inventarme. Se lo regalé y el sábado nos sentamos los dos a armar la tortuga. Duramos toda la tarde y cuando la pusimos al sol en el patio y empezó a caminar, el pelao gritaba. Ahora me pide armar uno nuevo cada fin de semana."




